junio 28, 2011

159. Preguntas y reflexiones de un estudiante sobre Alta Dotación y Talentos Sobresalientes

Por Diego Andrés Soto. Estudiante de Diversidad Educativa

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Recién este año tuve la oportunidad de recibir por primera vez algún tipo de entrenamiento formal en Alta Dotación y Talentos Sobresalientes; aunque el tema siempre me ha llamado poderosamente la atención. Puedo afirmar que soy proclive a esta temática. Por ello, cuando vi anunciados los cursos en línea del Ámbito de Atención a la Diversidad Educativa de la Dirección de Extensión Universitaria de la UNED que tratan el tema, los matriculé con mucho entusiasmo. Por suerte, logré obtener de esta experiencia mucha información nueva, el compartir experiencias con varios compañeros y compañeras, y, en pocas palabras, el desarrollo de una visión distinta sobre el tema.

Quizás, lo más valioso que saqué de ellas, fueron las dudas y los cuestionamientos que brotaron gracias al curso. Algunas de estas dudas fueron discutidas con los compañeros y compañeras. Otras nacieron con el paso de las semanas. Como una manera de resumir las experiencias que viví, me permito hacer algunas preguntas sobre la alta dotación.

¿Los derechos de la población con alta dotación y talentos sobresalientes están siendo debidamente atendidos en Costa Rica?

Ya sabemos que la población con alta dotación en Costa Rica no recibe la atención que necesita. Este estado de carencia podría ser considerado como una violación de un derecho humano fundamental, que nos llevaría a otro nivel de discusión. No solamente sería un problema del sistema educativo, es un problema con repercusiones políticas y jurídicas considerables, por lo que debería ser abordado con la seriedad que cualquier otro abuso o incumplimiento de los derechos individuales básicos.

Esta visión choca con el poco reconocimiento social que aún tienen las necesidades especiales de esta población. La mayoría de las personas no tienen conciencia de las problemáticas que se trataron en los cursos especializados. En muchos sentidos, los problemas y retos que vive esta población quedan invisibilizados por diferentes factores. Primero, es para la mayoría una discusión relativamente nueva. Aunque hace años hay profesionales trabajando en esta área, para la mayor parte de las personas es un tema poco explorado o desconocido, incluyendo a los profesionales de la educación.

Por otra parte, parece que hay poca voluntad política para trabajar temas educativos en general. Los componentes del sistema educativo, pero especialmente los más vulnerables. Finalmente, muchas veces las personas con Alta Dotación son víctimas de su propio triunfo. ¿Un niño que saca cienes en matemática tiene problemas? ¿Una adolescente que pueda discutir con propiedad sobre física y química con profesores universitarios requiere una atención especial? ¿Ese niño que a los siete años dibuja y pinta como un artista de 25 años requiere una mano? Sí, claro que sí; pero a veces, quedamos deslumbrados por sus talentos y creemos que pueden solos, que se las arreglarán de alguna manera, que no requieren atención especial. Nada más lejos de la realidad.

¿El sistema educativo costarricense satisface el derecho de educación para todas y todos los habitantes de nuestro país?

Supongo que la respuesta es: parcialmente y con serias debilidades. No se puede negar que hay un importante esfuerzo de las autoridades educativas por cumplir su labor; que se sostiene gracias, en gran parte, a la mística de los maestros y maestras. Aunque este no es el lugar para enumerar todos los problemas de nuestra educación, si deseo subrayar que las carencias y limitaciones hacen cada día más difícil encontrar en nuestra aulas una educación que nos satisfaga. Como ya se señaló, hay poblaciones más vulnerables que otras; y entre ellas se encuentran los niños y niñas con Alta Dotación, pero sin atención. Su vulnerabilidad reside en diferentes factores: son una minoría; la atención de sus necesidades puede resultar muy cara; suelen tener retos emocionales y afectivos que muy pocos reconocen o pueden atender; algunos de ellos suman otros factores que dificultan su atención; como pobreza y discapacidad.

La vía que puede llevar a que los Derechos Educativos de los y las estudiantes con Alta Dotación se hagan valer, indefectiblemente, es la capacitación de más profesionales en estos temas, como loablemente lo ha empezado a hacer la UNED. Claro está, dada la gran necesidad que hay, estos cursos resultan insuficientes; pero son clave para seguir avanzando hacia una mejor calidad educativa.

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