septiembre 13, 2011

170. En casa de los vecinos

Daniel Garro Sánchez

Fil 2011Recientemente asistí a la Feria Internacional del Libro en Panamá, en compañía de Evelyn Ugalde, a quien todos conocemos de una forma u otra, ya sea por el sitio creado por ella en Internet, clubdelibros.com; o por el programa televisivo Punto y Coma, o por el programa Clubdelibros en la Radio, o por las recientes publicaciones del sello Clubdelibros (Poe Siglo XXI, Aquelarre, Pin Pon), o por sus innumerables actividades de fomento de lectura, o por el merecidísimo Premio Nacional Joaquín García Monge, otorgado a ella en virtud de lo anterior.

Una de las numerosas sorpresas que nos esperaban en la Feria Internacional del Libro de Panamá, fue encontrar a un jovencísimo escritor costarricense presentando ya su segundo libro en ese país, de la mano con Exedra Books. La presentación fue a salón lleno y luego pudimos ver una larga fila de gente ansiosa por comprar tanto el libro recién presentado como el previo a este, y buscar el autógrafo del autor. Se trata de Fabián Porras, cuyas novelas, tituladas Los tres pergaminos y El clan de los magos, son las dos primeras partes de la saga El Símbolo Cristal. La sorpresa no solo fue toparnos allí, sin previo aviso, a un escritor costarricense casi desconocido en Costa Rica, sino también el apoyo y el éxito que ha conseguido en la nación vecina.

No obstante, luego de analizarlo bien e indagar con el propio Fabián sobre los motivos de publicar en Panamá, la sorpresa dejó de ser sorpresa, y se convirtió en un ejemplo más de una situación que ya es bien conocida por muchos de nosotros: la falta de apoyo para los escritores en Costa Rica.

Ugalde y yo viajamos a Panamá con recursos propios (en mi caso hasta endeudado), cargando los libros en nuestras propias maletas (libros que en mi caso pertenecen a las editoriales estatales más grandes de Costa Rica, pero que no asistieron supuestamente por falta de fondos); sin stand propio, ubicándonos donde los colegas panameños amablemente nos lo permitieron. La “delegación costarricense” en esta feria panameña fue, por lo tanto, el improvisado trío que conformamos Evelyn, Fabián y este servidor de ustedes. Los detalles de nuestra participación fueron registrados por un periodista de la Agencia de Noticias EFE, quien elaboró una extensa nota de la que el periódico La Nación, en Costa Rica, hizo… digamos que un resumen.

Lo curioso es que los autores panameños también se quejan de lo mismo, de la falta de apoyo, a pesar de las enormes diferencias que pudimos ver —¡ja, la otredad!—. Pero más allá de la falta de apoyo, lidiamos también con la apatía de las editoriales y las librerías costarricenses (aunque sospecho que no del público) ante los autores que hemos decidido —como en cualquier sana literatura del mundo real, allende las fronteras del pequeño y extraño mundo de Costa Rica—, no cosechar los mismos géneros de literatura realista, pastoril, costumbrista, urbana y demás, que cuando no es de conchos, es de maes, pero que de ahí no pasa; sino cosechar géneros más abiertos y variados, involucrando la fantasía, la ciencia ficción, la construcción de mundos ficticios y el despliegue lógico y fundamentado de leyes distintas a las de nuestro mundo, pero verosímiles dentro de sí mismas —construcciones estas que no dejan de ser laboriosas y que pueden solicitar de los autores una pericia igual o hasta mayor que la del retrato de la realidad; pero que aún así, todavía no son reconocidas ni siquiera como literatura por parte de muchos “entendidos” que sigo preguntándome qué será “lo que entienden”

En ese sentido, descubrimos también en Panamá la cadena de librerías y sello editorial Exedra Books, que ya mencioné antes, una empresa con un poder equivalente al de la Librería Internacional en Costa Rica; pero con una gran diferencia: el entusiasmo para la publicación de escritores panameños dedicados a la literatura de género, ofreciéndoles todo tipo de recursos para promocionar sus libros, sin los prejuicios que se manejan en Costa Rica. Tuvimos la oportunidad de conocer a Eduardo Verdurmen, un carismático autor panameño con varias novelas de ciencia ficción y fantasía, que a cualquier hora y cualquier día que visitáramos su puesto en Exedra Books atendía a largas filas de seguidores. También asistimos a la exitosa presentación del libro de suspenso El efecto Maquiavelo, del panameño Osvaldo Reyes.

Y ahora, Exedra Books, una empresa extranjera, como ha sucedido tantas veces en el pasado, acaba de adoptar también al costarricense Fabián Porras, y ha manifestado su interés en conocer a más autores, tanto costarricenses como panameños, que se hallen dentro de esta línea de géneros.

Por eso: ¡despierta, Costa Rica! ¡Despierta! Que si sigues durmiendo de ese lado te vas a caer...

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