diciembre 13, 2011

182. ENCUENTRO CON LA IDENTIDAD CULTURAL


El dios Sibú de los bribris oculto en un colibrí

Licda. Rose Marie Hernández Vargas

Ese colibrí que liba las orquídeas y otras flores que esperan su llega en mi jardín, esa avecilla color arco iris que danza con donaire al caer el sol, es el venerado dios Sibú de los bribris, cultura indígena antiquísima que aún conserva nuestro país.
En  reservas verdosas donde fluye toda clase de flora y fauna, allá en la lejana y alta Cordillera de Talamanca, está el mítico Suràyum, lugar donde Sibú creó a los bribris.

Sibú o Sibö (en bribri, Sib`ö) es el creador de la tierra y del hombre. Trajo las semillas sagradas, o ditsù,  de debajo de donde nace el sol, y las sembró en Suràyum, donde brotaron como bribris. Trajo así mismo a los hombres blancos como polvo de piedras.

Enseña a los bribris qué productos pueden comer, cómo sembrar y qué plantas cultivar;  estructuró las reglas de su sociedad y dio a los awápa los cantos, el lenguaje ritual y las piedras mágicas o siah. La otra mitad del dios Sibú y es su esposa Tsuruh, el cacao, alimento de dioses.        
La base de esta religión son las tradiciones orales trasladadas de generación en generación, que los awápa llaman "suwoh" (en bribri, su¸wo¸'), que puede simbolizar "alma", "historia" o "viento".

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