abril 17, 2012

191. El árbol poeta


Licda. Rose Marie Hernández Vargas

Presentamos el poema “El árbol poeta”, del costarricense Roberto Brenes Mesén (San José, 1874-1947). Representante en Costa Rica de una mentalidad preocupada por los diversos problemas de la cultura. Iniciador del modernismo, se ocupa del tema de la naturaleza y la relación entre todas las cosas del universo. Se distinguió también por sus trabajos de índole pedagógica. Y como estudioso del idioma, su Gramática y lógica de la lengua castellana es un claro ejemplo de su saber.


El árbol poeta



La noche derramó su cabellera
por el cielo como una enredadera
de florecillas de oro. Las dos zarpas
de un viejo viento hieren en las arpas
que cuelgan de los árboles: las notas
de sus sonantes cuerdas, las ignotas
voces del césped que contempla el oro
de las estrellas, el brillante coro
de las risas del agua, todo embriaga
mi corazón y el pensamiento vaga
por los cóncavos senos del ambiente.

Me siento, y un grande árbol, frente a frente
de mí, me tiende sus flexibles manos.
Todos sus movimientos son humanos:
ese árbol siente, me contempla y piensa
no sé qué pensamientos de una intensa
vida de árbol que inventa un mudo idioma
ideal, como un espíritu de aroma,
para cantar la reflexión secreta
de toda existencia: es su poema.

Como él sumerge el corazón al fondo
de las entrañas de la tierra, en lo hondo,
para sentir elaborar la vida,
para mirar el agua convertida
en lágrimas o en savia, sustancias
de minerales en las grandes ansias
de ascender las cumbres del ramaje
o del ideal más alto del linaje
de los hombres: ese árbol es poeta. 

Sus rumores traducen con discreta
sabiduría el alma de las cosas.

Cuando llegan las horas silenciosas

ese árbol vierte de sus propias manos
aromas –pensamientos infrahumanos
que por el aire diáfano se extienden,
y los seres del entorno le comprenden.

El alma del poeta es un follaje
que canta en el silencio de un paisaje
los secretos profundos del subsuelo,
la voz del aire en cuyo ondeante velo
prende el perfume del amor, la sombra
de una angustia mortal que no se nombra,
los ideales del hoy y del mañana:
su grande alma es toda el alma humana.

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