mayo 28, 2012

196. Ciudad de las lajas: Alajuela


Licda. Rose Marie Hernández Vargas

En el viaje hacia el pasado, llegamos hasta la provincia de Alajuela, e inquiriendo sus inicios nos encontramos con bellas remembranzas del patrimonio cultural e histórico de esta linda provincia.

Cuentan que durante la época precolombina Alajuela fue un fragmento del reino Huetar en Occidente, cuyo cacique fue el legendario Garabito. Con la llegada de los españoles, se les quitó las tierras y los aborígenes fueron sometidos a la esclavitud.

Recordemos que fundar ciudades y villas en el interior del país fue de vital importancia para los españoles después de la conquista y dominación de los indígenas.

El primer nombre de la actual Alajuela fue Villa Hermosa. La colonización y poblamiento de la ciudad se originó cuando un pequeño grupo de familias campesinas, sin acceso a la tierra en valle de Barva, decidieron desplazarse hacia el sector occidental del valle central. Esto sucedió desde mediados del siglo XVI hasta los inicios del siglo XIX.
En la zona que hoy ocupa Alajuela, este grupo de colonos se encontraron con tierras fértiles, abundante agua y un excelente clima, apto para vivir y sembrar.

En virtud de escasos recursos económicos y materiales que poseían construyeron para vivir ranchos de paja y de madera y paja.

La sociedad en aquella época se caracteriza por ser básicamente agraria. Los colonos sembraron tabaco, frijoles, maíz, papas, y se crearon potreros con ganado vacuno y porcino.

La caña de azúcar encontró en estas tierras condiciones que favorecieron su producción. Surgieron así los primeros trapiches, la panela y el aguardiente.

Se comienza hablar de núcleos o barrios de población en lugares como La Lajuela, Púas, Rio Grande, Taguases, Itiquís y Ciruelas.

Con respecto a este tema, el historiador Carlos Meléndez nos dice:

“…la presión de cuidar de estas haciendas, que mantienen tantas familias, les obliga a vivir desterradas del comercio humano y poco menos que imposibilitadas para frecuentar entre el año el pasto espiritual y alimento divino, pues la distancia en que se hallan no les da tiempo para que lleguen a la hora de la misa… ni ropa decente con que cubrir su desnudez y presentarse con cierta decencia a la iglesia”. (Carlos Meléndez Chaverri. Historia de Costa Rica, p. 167).

Ciertamente la época colonial en Costa Rica se caracterizó por una situación de aislamiento y pobreza. Esto tuvo como consecuencia que los habitantes tuvieran que vivir en forma sencilla, casi con lo mínimo. Conforme pasaban los años, Villa Hermosa empezó a tener una leve evolución económica y cierta prosperidad que permitió un incipiente desarrollo de la vida social y cultural.

Los pobladores solicitaron el permiso para la construcción de un templo, dado el aislamiento y las dificultades para recibir el alimento religioso. El 12 de octubre de 1782, en el barrio La Lajuela, el obispo Esteban Lorenzo de Tristán fundó la primera iglesia de Alajuela.

Recuerdan que por mucho tiempo se creyó que el nombre Alajuela significaba “Alhaja” pero llevaría una “h” intercalada, “Alhajuela”. El nombre de Alajuela se debe a un barrio llamado “La Lajuela”, ubicado cerca de dos ríos que transportaban piedras muy parecidas a las lajas o losas.

A la provincia de Alajuela también se le llama "La Ciudad de los Mangos" y es porque el clima es propicio para la siembra de mango. Cuando los higuerones empezaron hacer destrucciones en el Parque Central se procedió a derribarlos y sustituir por mango.

Esta historia de la provincia de Alajuela va ligada a tradiciones y hechos históricos relevantes en nuestro país.

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