junio 26, 2012

200. Guarandinga


Daniel Garro Sánchez

      Los venezolanos utilizan en cierto grado, y cada vez menos, la palabra guarandinga para referirse a una cosa indefinida o enredada; o en otros casos, para referirse sencillamente a una cosa cualquiera que en el momento no se puede o no interesa llamar por su nombre. En esta última acepción, sería casi equivalente a nuestro chunche; pero el uso más común es el de cosa indefinida, extraña o enredada.
      Los venezolanos jóvenes ya casi no utilizan esta palabra y muchos ni siquiera la conocen; en el sitio www.reservadepalabras.org aparece como término en peligro de extinción y ruegan que se le apadrine, y en el Diccionario de la Real Academia Española no existe.
      De mi parte, aquí en Costa Rica, solo he conocido a una persona que la utilice: mi abuelo materno. Para él, quien ostenta ya las ocho décadas y un habla joaquíngutierresca, una guarandinga puede ser un alimento enlatado que no tiene ni la menor idea de qué es, o un anuncio comercial que no entendió, un extranjero hablando a toda velocidad, un discurso de Cantinflas, una pieza de Metallica, algún secreto del oficio de un electricista, ebanista o fontanero, o las filas y trámites interminables en la Caja Costarricense del Seguro Social. A fuerza de escucharla, se me ha hecho familiar la palabrilla y de vez en cuando la uso, cuando suena divertido hacerlo. Para mí una guarandinga puede ser una polifonía de Stravinsky, el ácido desoxirribonucleico, una ciclogénesis explosiva, o el tortuoso laberinto lleno de trampas (al que no le llega ni una película de Indiana Jones) en el que a veces se convierte cualquier trámite por Internet en... cierta universidad pública que no es la UNED. Y estoy seguro de que habrá personas para las que una guarandinga será alguna de las cosas que escribo.
      En fin, si una palabrita hermosa como esta, divertida y sobre todo versátil, puede aplicarse en tantas situaciones diferentes, como he tratado de ejemplificarlo hoy, ¡usémosla! Tal vez la salvemos de la extinción y nos haga reír de vez en cuando.

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