noviembre 01, 2012

212. Homo cibernético


Mario Valverde M.
 
Poco a poco, son los científicos de la neurociencia, especializados en temas virtuales, que exploran las reacciones de la mente (es decir, simplemente tocar y comerse una fruta, o señalar un lugar, etc.), los que no dicen que han empezado a escuchar, sí, así de extraño a ESCUCHAR, el pensamiento. La mente y sus neuronas en las diferentes interacciones cognitivas producen un ruido eléctrico, como especie de tormenta, pequeñas explosiones en niveles de muy baja frecuencia; y son esos ruidos los que están empezando a descifrar como especie de un nuevo lenguaje que nos permitiría conocer más los laberintos del misterio de los 100 millones de neuronas que componen la galaxia llamada cerebro-mente. O sea, que vivimos entre ruidos que por dicha no escuchamos, no percibimos. De lo contrario, sería como tener un disco móvil que nos volvería locos en instantes. Esto me recuerda un pasaje de Aristóteles que decía que, en un principio, los humanos eran capaces de escuchar los sonidos de los planetas. Y de nuevo saltan las preguntas antropológicas: ¿Qué somos realmente? ¿Cuál es nuestra realidad?  ¿La que escuchamos o la que no escuchamos, la que vemos o la que no vemos, la vigilia o el sueño? ¿Cuánto vivimos de un mundo virtual, máxime ahora con las tecnologías computacionales?

Por eso hoy con mayor fuerza se habla del Homo cibernético: mezcla de lo real-real  y lo virtual. Lo virtual nacería de los estudios profundos del escuchar el pensamiento, para instalarlo como programa. Es decir podría vivirse en una ciudad que no existe, o bañarse una playa parecida a Copacabana con todas sus bellezas, simplemente a partir de una construcción en la mente. Además, se habla del  nacimiento de nuevos sentidos, producto del  estironazo de la mente dentro de la plasticidad del cerebro, de ese mundo de lo que ES Y NO ES. Será un mundo de mayor velocidad, las imágenes pasarán rápido (posiblemente producirá más ruido cognitivo), olfateará o imaginará aromas jamás descubiertos, el tacto se dividirá entre lo real y lo virtual (tocará un mar que no existe), la piel de una amada construida en la ficción: de todas formas el AMOR tiene un gran componente de virtualidad. La economía es de todas formas la actividad más virtualizada (tarjetas, claves, compras, pagos etc.).
El Homo cibernético vivirá con  robots y él mismo será su propio robot. ¿Qué cuando será su tiempo? Según los científicos, ya se inició el camino. Faltan ajustes en el campo de la ética y la religión, pero para cuando intenten reaccionar el Homo cibernético ya estará ahí.

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